Si, el objetivo es identificar la causa y establecer un tratamiento individualizado que permita mejorar la calidad de la lágrima, disminuir la inflamación, proteger la superficie ocular y controlar los síntomas.
Dependiendo de cada paciente, el tratamiento puede incluir lágrimas artificiales y lubricantes oculares, higiene palpebral y compresas tibias, tratamiento de las glándulas de Meibomio, medicamentos oftálmicos de prescripción y, en determinados casos, tapones lagrimales u otros procedimientos especializados.
Una valoración oftalmológica permite determinar qué tipo de ojo seco tienes y cuál es el tratamiento más adecuado para ti.













